Hemos de lograr vivir con la seguridad y con la confianza, de tener protección humana de modo permanente, sin esperar que las instituciones nos lo garanticen. Y ello sólo es posible cuando se comparten los recursos existentes, las capacidades humanas que disponemos.
Vivimos en un mundo en el cual están establecidas unas normas que favorecen a una minoría que gobierna desde la sombra, o al menos parcialmente, y su mensaje es una mentira interesada y dañina.
Ya está bien el querer tener la cuadra un poco mejor, un poco más limpia. Claro está, esto no tiene nada que ver con quien se dedique a la cuadra, esto es metafórico. Siempre será una cuadra, siempre habrá suciedad, lo que viene a ser ausencia de libertad. No se puede educar a nadie para que sea libre, si quien educa no es libre.
Esto de actuar “al Margen de la cuadra”, me refiero al margen del orden impuesto, no es nada nuevo en la historia de la humanidad. Incluso hoy hay personas, yo diría que muchas, que actúan, unas tratando equivocadamente de limpiar la cuadra y otras ya actúan fuera de la cuadra.
Existen, o mejor dicho, han existido culturas africanas que nos lo manifiestan. Los indígenas sudamericanos anterior a la llegada de españoles y portugueses. Podemos referirnos a los Incas peruanos que se fueron a las altas montañas para no ser ejecutados por Pizarro. Los nativos norteamericanos, antes de la invasión. Los aborígenes australianos anterior a la llegada de los colonos europeos. A las tradiciones orientales.
O aquí, en la península ibérica, los Pueblos Íberos, antes de la llegada de los cartaginenses y especialmente los romanos.Y podemos referirnos a algunas religiones, como es el caso de los esenios y también el de los cristianos, estos en los dos primeros siglos de la época actual, ya que acabaron aceptando los dictados de quienes mandaban.
El secreto, no hay secreto alguno, se trata de amar a la Naturaleza, de estar integrados en ella. Se trata de amar a la humanidad. Antes podrían ser 500.000 personas, ahora casi 8.000 millones. Con tecnologías diferentes, que no tienen porqué ser divergentes ni malhechoras.
Se trata de compartir, de colaborar, de cooperar, de creer que las personas somos buenas por naturaleza. Esa actitud que manifestamos ante una tragedia vecinal, convertirla sin moralismos, precisamente en un modo de vida, en modelo social de vida.
Todas las personas tenemos recursos y capacidades que podemos compartir, y que otras personas necesitan. Y así va girando la rueda y se va creando una sociedad diferente a la actual. Frente a la competencia la colaboración; frente al consumismo, el cubrir las necesidades básicas; frente al “sálvese quien pueda”, la solidaridad.
Y así, emergerá una sociedad sin falsedades, como es la actual; así emergerá una sociedad igualitaria, sin tantas desigualdades; así emergerá una sociedad solidaria, sin pretender dominarse mutuamente; así emergerá una sociedad confiada, sin miedos; así emergerá una sociedad pacífica, sin necesidad de fabricar guerras por intereses creados; así emergerá una sociedad de personas libres.
Yo me apunto a ello y lo practico, con los conocimientos que tengo sobre la sanación. Y tú ¿Qué recursos tienes, qué capacidades?. Ponte en marcha. Que gire la rueda y apuesta por otro modelo social. Este está manipulado y podrido.
